Historias Hienas.

Nos miramos fijamente, el uno al otro. Yo salia de la oficina médica, ella
venía de bagabundear por el pueblo en busca de comida. Solo nos separaba una
valla plástiaca y unoSs pocos metros de distancia. Era de noche pero la luz
de la luna me permitía distinguirla bien. Marron claro con manchas mas
oscuras, las patas traseras mas cortas que las delanteras. Habremos estado
mirándonos mutuamente por un minuto, sin decirnos nada, solos, compartiendo
este momento. Luego, tan repentinamente como cuando nos vimos, la hiena se
dio vuelta y se alejó hacia el campo, cada cual siguio su camino, su
historia.

Casi todas las noches en Rhopi podíamos ver las hinas pero muy pocas veces
tan de cerca como esa vez.

Hubo otra vez que estábamos atendiendo un chico descompenzado cuando
sentimos un tremendo grito de un niño seguidos por el grito-llanto de una
hiena , inmediatamente despues los perros que habia siempre cuidando el
lugar salieron corriendo ladrando furiosamente seguidos por dos guardias
gritando con palos en sus manos. Ahí fui yo tambien hacia detrás de esas
carpas, obvio esta, que yo iba detrás de todos alumbrando con mi linterna.
Mas alla de la tienda verde, la mas grande de todas, estab un chico de unos
6 años de edad, llorando muy asustado a lo lejos en la otra punta del
terreno aun se sentía el movimiento de la valla plástica y de todas las
ramas de acasias con espinas por donde salio corriendo la hiena. Los perros
mas calmados olfateaban buscando el rasto de la hiena que nos acababa de
visitar, uno de los guardias saltó la valla persiguiendo la hiena alejándola
aún mas. Lo que pasó fue que el chico estaba en la letrina... ya saben
sentado, y cuando acabó salio de la letrina y se encontro de frénte con la
hiena que estaba dentro del terreno del centro de estabilización y los dos,
hiena y niño se pegarón el susto de sus vidad y cada uno salio corriendo
para distintos lados.

Como verán para ese entoncés yo ya estaba mas acostumbrado a las hienas,
pero los primeros días cuando me contarón que los guardas y la valla
rodeada de ramas con grandes espinas era para evitar que entren las hienas a
comer a nuestro centro de estabilización. También me explicaron que la
manguera que había afuera para un punto de agua para que los pacientes laven
su ropa de día, tuvo que ser enterrada porque las hienas ya la habían roto
varias veces de noche, me costo un poco creerlo. Pero recuerdo que la
segunda noche cuando volvía al campaménto decidí ir a saludar los guardas y
depaso alumbrar al campo a ver si podía ver las hienas de las cuales
contaban tantas historias pare ese entonces ajenas a la mia. Aún no hablaba
ni una palabra de Oromi o Amarik, y los guardas la verdad que no dominabán
mucho el ingles asique nuestra comunicación fue todo por lenguage de señas,
no del que enseñan en la escuela para los chicos mudos, sino mas bien el que
usan los payasos y los mimos exagerando todo gesto y haciendo ruidos
guturares y diciendo palabras sueltas. Ahí estaba yo, preguntando: "hiena,
where, jijijijij, ñam, ñam, grrrr" haciendo los mordiscos con mis mano
atacando los guardas y alumbrando con mi linterna hacia el
campo.Aparéntemente algo me entendieron que comenzarón a explicarme. No se
como pero entendí que una pequeña estructura de chapa era para evitar ser
comido por las hienas mientras se turnaban para dormir. Nos reiamos mucho
tratando de entendernos cuando uno de los guardias me señala el campo, yo
alumbro y ahí veo cuatro ojos amarillos que reflejaban la luz de mi
linterna, estarían a unos 60 metros. Yo les hacia gesto a los guardas para
que se callen asi podía verlas de mas cerca, claro que cada paso que las
hienas daban hacia nosotros yo me escondía mas detrás de los guardias. Yo
emocionado aunque lo único que les veia eran los ojitos trababa de contar
cuantas habría: "two, no three..." cuando uno de los guardas se dio cuenta
que yo quería saber cuantas había me hizo señas de que esperara, y se fue
hacia la oscuridad corriendo no directamente hacia las hienas sino como
queríendo sorprenderlas. Pocos metros mas alla solo se veía su tenue
linterna dando saltos por el campo rodeando para acercarse nada
disimuladamente hacia las hienas por uno de los lados. Los ojos de las
hienas salieron corriendo para todas direcciones y luego se veia a lo lejos
la linterna del guarda haciendo circulos y saltando. Yo me preguntaba si las
hienas ya tendrían la linterna para ese entonces. Unos minutos mas tarde una
silueta venia hacia nosotros, alumbro y veía un par ojitos naranjas
reflejados y ahora solo tenia uno de los guardas para esconderme atrás. Para
cuando me di cuenta que era uno de nuestros perros, yo ya me habia imaginado
metiendome en la casilla de chapa para refugiarme mientras pedía auxilio!
Atrás del perro vino corriendo totalmente exitado el guarda que se habia
perdido entre las hienas. Venia contento, agitando sus manos, y mostrando
sus dedos mientras contaba y hacia ruidos que supongo que sería el ruido de
las hienas asustándose de un loco que las sale a perseguir! Por lo que
entendía de su muy graciosa escenificación, aparentemente había ocho hienas
y todas salieron corriendo para todos lados cuando él y el perro llegaron
corriendo cerca de donde estabán. Me reí mucho, pero comprendí que era
momento de irme a dormír y que mejor no les preguntaba de nuevo a los
guardas por las hienas. Tambien entendí que tenia una historia que contar,
no se si la de las hienas o la del loco que sale a perseguirlas.

Comentarios

  1. Imagínate: aquí sales a la calle y en lugar de ojos amarillos, ves corbatas amarillas de trajes oscuros de algunas hienas urbanas. Aunque no es lo mismo, lo sé.

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  2. Jajajaja, bueníiiisima la historia de las hienas. Adhiero a lo que dice Clau, y le sumo: acá te topas con censistas en que en vez de ojitos tienen credenciales naranjas... TRUCHAS!

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